La proactividad es una actitud que cada persona asume el
resultado de cada acción que realice, lo que implica la iniciativa, tomando la
responsabilidad de que las cosas sucedan siempre siendo con una energía positiva.
Una persona que es proactiva es responsable de su propia
vida, esto va en función de los valores y actitudes que se fueron adquiriendo
durante la infancia, la educación que se llevó dentro de su familia y su
entorno más cercano. También una persona proactiva es feliz cuan quiere ser,
derivado de las actitudes y acciones positivas que ella misma realice y así
afrontando las consecuencias buenas o malas.
Es una buena manera para llegar a cumplir metas y objetivos
de cualquier tipo, sabiendo que es lo que necesitan para cumplir con sus
objetivos y metas, y así obtener buenos resultados de las acciones.
Desarrollar esta actitud ayuda a mejorar a afrontar diferentes
situaciones, prever las consecuencias y orientarse a la innovación, en
consecuencia del desarrollo de esta actitud mejora la personalidad, la auto
competencia y el profesionalismo. La capacidad proactiva implica competencias
como búsqueda de información, trabajo en equipo, iniciativa, aprendizaje
continuo.
La principal característica de la proactividad es la
iniciativa, persona que es proactiva tiene iniciativa y emprende la acción, no
espera órdenes y mantiene una constancia en toda su vida, pero siempre que
tiene que trabajar en equipo colabora de forma positiva aportando buenas ideas
e información. Desde luego interpreta y explica conceptos y nueva información
de manera efectiva, conoce su entorno, las herramientas y recursos con los que
cuenta para emprender la acción.
Ante todas estas maneras de ser proactivo se consiguen
buenos resultados se afrontan situaciones en crisis, de la única manera de
hacerlo bajo responsabilidad de las acciones.
Al describir los principios básicos de la naturaleza del
hombre, Frankl trazó un mapa preciso de sí mismo, a partir del cual empezó a
desarrollar el primero y fundamental hábito de las personas que, en cualquier
medio, son altamente efectivas: el hábito de la proactividad.
Los compromisos con nosotros mismos y con los demás y la
integridad con que los mantenemos son la esencia de nuestra proactividad.
Haciendo promesas, estableciendo metas y siéndoles fieles, adquirimos la fuerza
de carácter, el ser, que hace posible todas las otras cosas positivas de
nuestras vidas.
Algunas personas creen que «proactivo» significa arrogante,
agresivo o insensible; no se trata de eso en absoluto. Las personas proactivas
no son arrogantes. Son listas, se mueven por valores, interpretan la realidad y
saben lo que se necesita. Pensemos en Gandhi. Mientras que sus acusadores
estaban en las cámaras legislativas criticándolo porque no se unía a su círculo
de retórica condenatoria del imperio británico por el sometimiento del pueblo
indio, Gandhi expandía su círculo de influencia entre los campesinos,
silenciosa, lenta e imperceptiblemente.
Una ola de apoyo, confianza y fe le
seguía en los campos. Aunque no tenía ningún cargo ni posición política, por
medio del ayuno y la persuasión moral finalmente puso a Inglaterra de rodillas,
quebrando la dominación política impuesta a trescientos millones de personas
con el poder de su círculo de influencia enormemente ampliado.